Portada » MICRORRELATO » Página 15

Categoría: MICRORRELATO

MICRORRELATO: Las dos barajas de cartas




Me gustan mucho las cartas. Siempre llevo dos barajas muy pequeñas encima. Cuando me aburro juego con ellas o cuando me expulsan de clase.
-¿Qué haces aquí? ¿Te han expulsado?
No respondió. Andaba de un lado al otro del pasillo. Nervioso y diciendo cosas que desde donde yo estaba no podía entender. Algunos compañeros me habían hablado de él, pero nunca le había prestado demasiada atención. “Es muy raro” -me decían- “hace esto, hace lo otro”.
Me senté en el suelo y saqué una baraja de cartas y me puse a jugar al solitario. De repente se quedó en silencio y me miró, le sonreí y le dije “¿juegas?”, no me respondió y me siguió mirando durante un buen rato. Pasado un cuarto de hora se sentó frente a mí y me dijo “sí”. Le expliqué las reglas del juego mientras él me miraba muy atento y moviendo la cabeza de un lado al otro, me ponía nervioso pero no dije nada y empezamos a jugar. Lo pasamos bien. Cuando sonó el timbre se alteró un poco, se levantó y volvió a caminar de un lado a otro.“¿Te gustan las cartas? y contestó “sí”, “toma una baraja, tengo otra”, la cogió y se fue a su clase.
Cuando sonó el timbre del patio, bajamos corriendo por las escaleras, empujándonos unos a otros, y gritando como si fuera la primera vez que salíamos y entonces lo vi en las escaleras del porche, sentado y con las cartas en el suelo. Me acerqué y lo miré sin decir nada, él siguió ordenando las cartas sin levantar la mirada, “Mola ordenarlas, ¿verdad? Aunque si quieres jugar las tienes que desordenar”.
Me fui con mis amigos que me esperaban allí cerca. “Tiene tu baraja de cartas, ¿no?” “Sí, se la he dado”, “¿Por qué? Ahora no podremos jugar a lo de siempre”, “¿Por qué no?”
“¿Juegas con nosotros a cartas?” Después de pensarlo dijo “sí”.

Mar Ball

MICRORRELATO: El recuerdo

Era difícil saber por qué todo sucedió así. Tengo vagos recuerdos de aquel día, hace demasiado tiempo ya, seis meses creo recordar. Me han hecho las mismas preguntas no sé cuántas veces y cada vez mis respuestas son más imprecisas. A veces, no puedo evitar decir un “no recuerdo bien”, “no estoy segura” y entonces me presionan más y me dan más información de la que yo tenía, ya no sé si mis recuerdos son míos o son de los demás. He pensado en ese momento cientos de veces y al final dudaba ya de todo. He intentado repasar cada segundo de aquel día, y no logro mantener una sola versión en mi cabeza. Algunos testigos dicen que lo que yo cuento es mentira, y aportan argumentos que a priori, parecen razonables, pero lo que yo viví no es lo que ellos cuentan. En algún momento, recuerdo algún detalle y lo añado a mi versión y entonces surgen más preguntas y de repente, ya no sé si es cierto o producto de mi imaginación.
He escrito mi versión y la que tienen el resto de testigos, y no encajan. He intentado buscar algo que pueda justificar esa divergencia, pero aún no he conseguido llegar a ese punto de inflexión. Parto de la base de que los testigos no mienten, no tienen motivo para ello, creo. Yo tampoco miento, al menos estoy convencida de ello.




 

Los días pasan aquí dentro, pero el tiempo no. Leo para mantener la mente ocupada y dejar de pensar durante un tiempo en ese día, el día en el que mi vida dejó de ser mía. He hablado muchas veces de esto con los míos, y todos me dicen que tenga paciencia, que todo se solucionará, pero yo ya no recuerdo más, por más que lo intento no consigo encontrar ese detalle 

que me devuelva mi vida y que me permita dar paso a otro día, a otros días. Creen que estoy bloqueada mentalmente, tal vez tengan razón, pero sigo aquí. Y mañana, volverán a empezar con las preguntas. Lo más fácil sería responder lo que ellos quieren oír, y acabar con esta tortura y quedarme aquí, tranquilamente, sin la necesidad de pensar más. Volverán a preguntar y yo volveré a responder, quizá más dubitativa que la última vez, porque habré tenido un día más para recordar lo recordado. Y traerán un nuevo testigo que cambiará mis recuerdos y tendré que incorporar estos nuevos recuerdos a los míos, viejos y trasnochados. Y la verdad ya no será la primera verdad.

M.B.