OPOSICIONES: Realismo y universalidad: don Quijote y Sancho Panza





Según Martí de Riquer Sancho Panza es el personaje que mejor representa el realismo español en la novela ya que es una mezcla de sentencias, agudezas, chistes y cuentos, en definitiva, se concentra en este personaje lo mejor de la ciencia popular y tradicional. Según este crítico el realismo español es sobretodo psicológico, es una representación absoluta del alma del hombre de su tiempo y por extensión el alma del hombre universal.

El personaje de Sancho Panza se mueve entre dos visiones de la realidad: la fantasía de don Quijote y la razón. Por un lado, motivado por su credulidad y su materialismo se deja llevar por las fantasías de don Quijote que le permiten tener la ilusión de llegar a conseguir ese poder con el que sueña. Por el otro, la razón le lleva a ver la realidad tal como es y donde su señor ve gigantes él no ve más que molinos. Todo esto que puede llegar a ser algo grotesco y admirable a la vez, le otorga un componente humano que trasciende al propio personaje.

El Quijote combina el materialismo y el idealismo de tal manera que forman parte de una misma cosa, las dos cara de una misma moneda. Así, vemos una realidad que aspira a traspasar los límites del localismo español para convertirse en una realidad universal.

La locura de don Quijote nos permite, por un lado, superar todo un mundo caballeresco que ya no existe pero que pervive en el subconsciente de la sociedad española del siglo XVI y, por otro, aceptar la forma de vida burguesa que ya se extiende por Europa. De alguna manera, El Quijote nos permite superar la fantasía y situarnos en la realidad, por eso vemos el uso constante de dualidades en la obra. Más allá de la crítica a los libros de caballería hay una clara intención superar un pasado inexistente y situarnos en el momento presente.

En definitiva, don Quijote vive en una realidad paralela a sus contemporáneos, pero esta realidad subjetiva del protagonista choca con la realidad objetiva y pone en evidencia el mundo de fantasía de don Quijote.De alguna manera, ahí está la tragedia del personaje que vive, como diría Américo Castro, en una constante “realidad oscilante”, entre la realidad y su realidad.

M.B.

OPOSICIONES: ¿Son pertinentes o no las “novelas interpoladas” en el Quijote?




Son muchos los críticos que han discutido la pertinencia de las ‘novelas interpoladas’ en el Quijote. De hecho, Miguel de Cervantes en los capítulos III y XLIV de la obra de 1615 alude a esta cuestión y deja zanjado el tema diciendo que en la segunda parte ha dejado de intercalar novelas externas, ajenas al argumento o a la acción de la obra y “pide no se desprecie su trabajo, y se le den alabanzas, no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir.” En cierta medida Cervantes juega con el lector al introducir la realidad en la ficción y con ello consigue volver a introducir la ficción en la ficción, es decir, vuelve a situarse en la metaliteratura. Ahora ya no necesita intercalar novelas porque ya tiene el Quijote de 1605 con lo cual adquiere una sensación de realidad muy superior a la realidad conseguida en la primera parte. Toda la obra gira en torno a lo que es real y lo que no lo es, y en ese juego la metaliteratura le permite situar a su personaje a un lado o al otro del espejo. Su personaje es ficticio y real al mismo tiempo, y su realidad es desfigurada y real. En definitiva, todo es un juego de realidades.

Uno de los críticos que apoyaría que las interpolaciones son una forma de aumentar la ilusión de realidad por parte de Cervantes es Vicente Gaos y por ello, justifica su uso diciendo que Cervantes dota a sus personajes de la independencia de los seres de carne y hueso. El autor del Quijote consigue de esta manera que los personajes de su novela sean al mismo tiempo sujetos y objetos de ficción. Siguiendo la tesis de Vicente Gaos donde dice “la unidad estriba para él en la verdad psicológica, no en la acción.” comprendemos que la intención de Miguel de Cervantes es ofrecer una visión total de la vida, a través de la “ironía universal” que impregna toda su obra y la convierte en un recurso de su arte.

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, podemos decir que se percibe que Cervantes no cambia la técnica de interpolar novelas ni reconoce ningún error, más bien lo que hace el autor del Quijote es reafirmarse en esa técnica e interporlar la primera parte de su novela dentro de la segunda, de manera que la realidad y la ficción quedan difuminadas.

M. B.

MICRORRELATO: EN TIERRA DE NADIE




Me quedé sentado frente al precipicio. Callado. Sus voces, desde allí abajo, eran un canto de sirenas. Me tapé con las manos los oídos. El derecho, sordo de nacimiento y el izquierdo, irritado por el aullido molesto de alguna hiena hambrienta. Seguían los cantos constantes desde el abismo. Había quién se lanzaba a uno u otro precipicio. Volaban con dos banderas a un destino ficticio, volaban entre las nubes de algún sueño compartido. Cada uno de ellos me ofreció su bandera y yo con respeto rechacé sus telas.
Me quedé sentado en Tierra de nadie. Callado. Sus voces, a lo lejos, eran ecos del pasado.