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8 M DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: “Mujeres anónimas y luchadoras”

 




Esta semana celebramos el día de la mujer trabajadora. Rememoramos a aquellas que se hicieron famosas por reivindicar derechos por y para la mujer, a aquellas que lucharon por conseguir una igualdad y que a fecha de hoy está muy lejos de ser real. Se nos olvida muchas veces aquellas mujeres anónimas que igualmente lucharon para que estemos donde hoy estamos, a aquellas que nos apoyaron en cada momento y que nos aportaron su granito de arena para que hoy seamos lo que realmente somos.

Somos personas que trabajamos dentro de un mundo en el cual tenemos que educar y enseñar para conseguir esa igualdad, para que no haya desigualdades sociales, de género, sexuales… Día a día intentamos construir una sociedad más igualitaria en la que todos somos iguales pero a la vez diferentes, porque en la diversidad está la riqueza. Educamos en el respeto, en la globalización de esta sociedad en que nos encontramos inmersos como personas y que cada vez es más caótica y desorganizada.

Tenemos la suerte de tener un trabajo con el que poder ir construyendo paso a paso una sociedad en la que nuestros peques sean felices y vivan sin plantearse los problemas reales de la sociedad (trabajos precarios, sueldos ridículos…) pero, a la vez, tenemos que fomentar la cultura del esfuerzo, porque sin esfuerzo no se llega a la meta, una meta que en muchos casos jamás es alcanzada y, en otros, cuando se alcanza no es lo que se esperaba.

Esas mujeres que lucharon por abrirnos puertas pensarían que el mundo a estas alturas de la historia estaría equilibrado, hombres y mujeres con los mismos derechos, obligaciones, salarios, puestos de trabajo… Si levantaran la cabeza seguramente se sorprenderían de que aquello que sembraron con tanto esfuerzo y sacrificio, hoy tan solo ha dado un pequeño fruto, tan pequeño, que las mujeres de hoy tenemos la obligación moral de seguir luchando por continuar su labor, tan importante para visualizar los problemas reales de la mujer en una sociedad, todavía hoy, masculinizada.

Nosotros, como docentes, debemos seguir luchando por conseguir la igualdad entre todas las personas que vivimos en esta sociedad, siendo fieles a nuestras creencias sin cerrar los ojos ante la realidad que estamos viviendo.

TRABAJAMOS EN LO QUE CREEMOS-LUCHAMOS POR LA IGUALDAD

LAS PALABRAS MALDITAS por Mar Ball




Cuidado con lo que escribís, cuidado con lo que pensáis, cuidado con hacer algún chiste de mal gusto porque la palabra se ha convertido en un arma de destrucción masiva y os pueden explotar en la boca aquellas palabras que ofendan a alguien, porque cierto es que las palabras ofenden. Sí, las palabras ofenden más que los hechos y es falso que se las lleve el viento, hoy en día, las palabras navegan, libremente, por las redes sociales y hacen más daño que una pelota de goma en el ojo de un manifestante, las palabras duelen más que el robo masivo a todos los ciudadanos, son más dañinas que ver cómo mueren inmigrantes en nuestras costas cada día, las palabras son lo peor de la sociedad, mucho peor que tener a víctimas del franquismo enterradas con sus verdugos, qué digo, las palabras son el enemigo. Las palabras son las culpables de que una anciana muera abrasada en su cama por no querer pasar frío, son las culpables de miles de hogares vacíos, es cierto, qué malas son las palabras. ¡Por Dios!, no uséis más las palabras, que ofenden y matan, no las uséis para decir nada, mejor, quedaos en silencio, callados y quietos, porque las palabras os harán presos. Solo algunos tienen el privilegio de poder ofender sin caer preso, “qué entretenimiento mover a los muertos”, “qué pecado elegir el sexo”, “y la moda de ser homosexual, esto ya parece un carnaval”, “¿qué tal si hacemos un homenaje, con la mano levantada y el sol de pleno en la cara?” A estos, no les pasa nada, nunca ofenden sus palabras.
Solo un consejo me atrevo a dar a aquellos aventurados que a pesar de lo dicho anteriormente las quieran seguir usando, cuando escribas una línea empieza de derecha a izquierda, pues si lo haces al revés, que es como me enseñaron, quizás tus palabras te pierdan.