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Autor: textospersonalizados

8 M DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: “Mujeres anónimas y luchadoras”

 




Esta semana celebramos el día de la mujer trabajadora. Rememoramos a aquellas que se hicieron famosas por reivindicar derechos por y para la mujer, a aquellas que lucharon por conseguir una igualdad y que a fecha de hoy está muy lejos de ser real. Se nos olvida muchas veces aquellas mujeres anónimas que igualmente lucharon para que estemos donde hoy estamos, a aquellas que nos apoyaron en cada momento y que nos aportaron su granito de arena para que hoy seamos lo que realmente somos.

Somos personas que trabajamos dentro de un mundo en el cual tenemos que educar y enseñar para conseguir esa igualdad, para que no haya desigualdades sociales, de género, sexuales… Día a día intentamos construir una sociedad más igualitaria en la que todos somos iguales pero a la vez diferentes, porque en la diversidad está la riqueza. Educamos en el respeto, en la globalización de esta sociedad en que nos encontramos inmersos como personas y que cada vez es más caótica y desorganizada.

Tenemos la suerte de tener un trabajo con el que poder ir construyendo paso a paso una sociedad en la que nuestros peques sean felices y vivan sin plantearse los problemas reales de la sociedad (trabajos precarios, sueldos ridículos…) pero, a la vez, tenemos que fomentar la cultura del esfuerzo, porque sin esfuerzo no se llega a la meta, una meta que en muchos casos jamás es alcanzada y, en otros, cuando se alcanza no es lo que se esperaba.

Esas mujeres que lucharon por abrirnos puertas pensarían que el mundo a estas alturas de la historia estaría equilibrado, hombres y mujeres con los mismos derechos, obligaciones, salarios, puestos de trabajo… Si levantaran la cabeza seguramente se sorprenderían de que aquello que sembraron con tanto esfuerzo y sacrificio, hoy tan solo ha dado un pequeño fruto, tan pequeño, que las mujeres de hoy tenemos la obligación moral de seguir luchando por continuar su labor, tan importante para visualizar los problemas reales de la mujer en una sociedad, todavía hoy, masculinizada.

Nosotros, como docentes, debemos seguir luchando por conseguir la igualdad entre todas las personas que vivimos en esta sociedad, siendo fieles a nuestras creencias sin cerrar los ojos ante la realidad que estamos viviendo.

TRABAJAMOS EN LO QUE CREEMOS-LUCHAMOS POR LA IGUALDAD

RESEÑA: EL HIJO DE SAÚL (PELÍCULA)




¿Se puede dar un enfoque diferente al holocausto nazi? Pues a pesar de todas las películas y libros que han tratado este tema, la respuesta es que sí. Con El hijo de Saúl, Laszlo Nemes consigue que no haya un espectador que quede indiferente ante su película.

Toda la historia la vemos a través de los ojos del protagonista, Saúl. Por ese motivo la cámara siempre está sobre él, mostrando parcialmente los horrores del genocidio nazi, pero centrándose particularmente en la tragedia personal de este personaje. Saúl forma parte del Sonerkommando del campo de concentración de Auschwitz con lo cual somos testigos de una de las mayores crueldades del nazismo, obligar a las víctimas a formar parte del genocidio de su propia gente, ya que sus labores son: conducir a los prisioneros a las cámaras de gas, hacer que se desnuden, recoger sus pertenencias y ayudar a clasificarlas, sacar los cuerpos y llevarlos a las cámaras de incineración, quemar los cuerpos en los hornos, limpiarlos de cenizas y tirarlas al agua. Ante esta situación el protagonista se muestra casi como un autómata, pero el descubrimiento de un niño que ha sobrevivido a la cámara de gas y al que sus carceleros acabarán asfixiando, le proporciona un sentido a su existencia que será la de dar un entierro digno al cadáver de ese niño. Toda la película narra la obsesión de Saúl por dar un entierro digno, con la presencia de un rabino, al cadáver de ese niño que ha tomado por su hijo, aunque no lo sea. Pero ese niño, que no sabemos cómo se llama, ni de quién es hijo, en el fondo es el hijo de todos y por eso adquiere sentido darle un entierro digno. Tratar con humanidad al cadáver del niño humaniza al personaje. De repente, el autómata cobra vida y su obsesión se convierte en el sentido de su existencia, aun poniendo en riesgo su propia vida y la de todos sus compañeros. No es por casualidad que uno de ellos le dice “has traicionado a los vivos por un muerto”, a primera vista parece ilógico arriesgar la vida de los demás por un muchacho muerto, pero en el fondo, hay una intención de salvar a la humanidad de una muerte en vida, es la dignificación del ser humano en un mundo donde el protagonista es la muerte. Además, en otro momento alguien le recrimina lo que está haciendo: “vas a hacer que nos maten a todos” a lo que él responde “ya estamos muertos”, solo su obsesión le permite estar vivo.

El espectador pasa cien minutos siguiendo la obsesión de Saúl de manera muy angustiosa, para llegar a un final esperado pero no menos impactante por eso. Durante toda la proyección te haces preguntas, te cuestionas mil cosas y las respuestas son casi tan injustas como las preguntas. Hay algo siniestro en todo ello. Saúl es una víctima y esta historia lo humaniza, ¿es necesario humanizar a la víctima? Saúl convive con la muerte a diario, con la muerte de aquellos que son como él, que el único crimen que han cometido es ser judíos y que la recompensa que él obtiene por hacerle el trabajo sucio a los nazis es alargar su vida. Saúl es doblemente víctima y actúa por inercia, como un autómata, como un cuerpo sin alma. En realidad, Saúl es un muerto en vida y mientras sus compañeros luchan por la supervivencia, él lucha por salvarse a través de dar dignidad al cuerpo muerto de su hijo, del hijo de todos. Solo por ese motivo su existencia adquiere sentido.

Nadie quedará indiferente ante esta película que muestra la crueldad en su grado máximo y que lo hace sin dramatismo ni sentimentalismo y que, tal vez por eso es todavía más impactante.

M.B.